See yourself lifeless

Caminaba yo  por la orilla de los recuerdos sin imaginarme lo que descubriría , me daba cuenta en ese momento que mi vida se estaba acabando lentamente,  yo estaba envejeciendo.., me percaté de lo que pasaba por tantos recuerdos y recuerdos que pasaban sin piedad por mi cabeza. Me encontraba sentado en una colina de arrugas pensando, ja, pensando, no era producto de mi imaginación era la más cruel realidad, veía como mis últimas esperanzas  de vida y fertilidad se estaban desintegrando, se desvanecían lentamente, pero, con un final seguro y no muy distante, sólo observaba, sólo recordaba, sólo pensaba en que soy un viejo, un viejo sin nada. Sin nada que pedirle a la vida, nada, nada. Sabía que todas las experiencias que un humano podía sentir, yo las había vivido con mi carne y con mi pellejo, soy sabio, pero mi sabiduría es inútil, si, inútil porque ya no tengo en qué, ni dónde emplearla. Sentí un vacío tan amargo en mi pecho y una desilusión tan grande, que no podía parar ese caudal enorme de lágrimas…

Ya tenía mi ropa y mi cuerpo mojados, cuando pude descansar en paz.

Cesar Quijada
07/01/1995

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